Cada vez son más las parejas que llegan a mi consulta después de recibir un resultado relacionado con el factor masculino: una concentración de espermatozoides baja, poca movilidad, alteraciones en la morfología, una fragmentación del ADN elevada o la presencia de anticuerpos antiespermatozoides.
En muchas ocasiones, toda la atención se había centrado hasta ese momento en la mujer: sus hormonas, la ovulación, la reserva ovárica, las trompas o el endometrio. Sin embargo, la fertilidad es una cuestión de pareja y el estudio de ambos miembros debería realizarse de forma paralela desde el principio.
La Organización Mundial de la Salud estima que aproximadamente una de cada seis personas experimentará infertilidad a lo largo de su vida. Entre las causas masculinas más frecuentes se encuentran la ausencia o disminución del número de espermatozoides y las alteraciones de su movilidad o morfología.
Pero el espermatozoide es mucho más que una célula que debe estar presente, moverse y tener una forma aparentemente normal. También debe madurar correctamente, producir energía, reconocer al ovocito, atravesar sus cubiertas y transportar un ADN íntegro.
Por eso, un seminograma es imprescindible, pero no siempre cuenta toda la historia.
¿Qué información aporta un seminograma?
El seminograma o análisis seminal es la primera prueba utilizada para valorar el potencial reproductivo masculino. Estudia diferentes características del semen y de los espermatozoides, entre ellas:
- El volumen del eyaculado.
- La concentración de espermatozoides.
- El número total de espermatozoides.
- Su movilidad.
- Su vitalidad.
- Su morfología.
- El pH, la viscosidad y el tiempo de licuefacción.
- La posible presencia de leucocitos o aglutinaciones.
La sexta edición del manual de la Organización Mundial de la Salud establece los procedimientos de referencia para realizar e interpretar este análisis en los laboratorios.
Cuando alguno de los parámetros aparece alterado, podemos encontrar términos como:
Oligozoospermia: concentración o número total de espermatozoides reducido.
Astenozoospermia: movilidad espermática disminuida.
Teratozoospermia: porcentaje reducido de espermatozoides con morfología considerada normal.
Necrozoospermia: disminución de la proporción de espermatozoides vivos.
Azoospermia: ausencia de espermatozoides en el eyaculado.
En algunos hombres se alteran varios parámetros simultáneamente, dando lugar, por ejemplo, a una oligoastenozoospermia o a una oligoastenoteratozoospermia.
No obstante, es muy importante comprender que los valores de referencia no separan de manera absoluta a los hombres fértiles de los infértiles. Un resultado dentro del rango no garantiza que el embarazo vaya a producirse y un parámetro alterado tampoco significa que sea imposible conseguirlo.
La interpretación debe realizarse en conjunto, considerando todos los parámetros seminales, los antecedentes médicos, el tiempo de búsqueda, la edad de ambos miembros y el estado reproductivo de la pareja.

Un seminograma alterado debe confirmarse
La calidad seminal puede variar entre diferentes muestras del mismo hombre.
Un episodio de fiebre, una infección reciente, el tiempo de abstinencia, la recogida incompleta del eyaculado, determinadas medicaciones, el estrés fisiológico o incluso las diferencias entre laboratorios pueden modificar el resultado.
Por eso, cuando el primer seminograma está alterado, las guías europeas aconsejan realizar al menos un segundo análisis antes de extraer conclusiones definitivas. Si las alteraciones se mantienen, debe completarse el estudio andrológico.
Esto es especialmente importante cuando aparecen alteraciones intensas, como una concentración muy baja, ausencia de espermatozoides, movilidad muy reducida o un número elevado de leucocitos.
¿Puede haber un problema aunque el seminograma sea normal?
Sí.
El seminograma convencional analiza determinadas características visibles o cuantificables, pero no evalúa directamente todas las funciones necesarias para que el espermatozoide fecunde el ovocito y contribuya al desarrollo adecuado del embrión.
Un hombre puede presentar una concentración, movilidad y morfología dentro de los rangos de referencia y, aun así, tener alteraciones en:
- La integridad de su ADN.
- La maduración de la cromatina.
- La función mitocondrial.
- La reacción acrosómica.
- La interacción con el ovocito.
- La membrana espermática.
- La presencia de anticuerpos adheridos a los espermatozoides.
En determinados casos, estas pruebas complementarias ayudan a comprender una infertilidad que inicialmente había sido clasificada como inexplicada.

¿Qué es la fragmentación del ADN espermático?
El espermatozoide transporta la mitad del material genético que recibirá el futuro embrión. Para protegerlo, su ADN se encuentra extraordinariamente compactado dentro de la cabeza espermática.
La fragmentación del ADN espermático se produce cuando aparecen roturas en una o en las dos cadenas de ese ADN. Este daño puede originarse durante la formación del espermatozoide en el testículo, durante su maduración en el epidídimo o después de la eyaculación.
Entre los mecanismos biológicos más relacionados con este daño se encuentran:
Una compactación inadecuada del ADN. Durante la formación del espermatozoide, gran parte de las histonas se sustituye por unas proteínas llamadas protaminas. Si este proceso no se realiza correctamente, el ADN queda menos protegido.
Alteraciones en la apoptosis. La apoptosis es un mecanismo natural destinado a eliminar células defectuosas. Cuando el proceso queda incompleto, algunos espermatozoides dañados pueden permanecer en el eyaculado.
El estrés oxidativo. Aparece cuando la producción de especies reactivas de oxígeno supera la capacidad antioxidante del organismo y del plasma seminal. Los espermatozoides son especialmente vulnerables porque sus membranas contienen una elevada proporción de ácidos grasos y disponen de una capacidad limitada para reparar determinados daños.
¿Por qué puede ser importante la fragmentación?
Un espermatozoide con el ADN fragmentado puede conservar una apariencia y una movilidad aparentemente normales. Incluso puede llegar a fecundar el ovocito.
El problema puede manifestarse después, durante el desarrollo embrionario.
El ovocito dispone de mecanismos capaces de reparar parte del daño aportado por el espermatozoide. Sin embargo, esta capacidad no es ilimitada y depende tanto del tipo y la magnitud de las roturas como de la competencia biológica del propio ovocito.
Una fragmentación espermática elevada se ha asociado con una menor probabilidad de embarazo natural o mediante inseminación, peores resultados reproductivos en algunos tratamientos, infertilidad inexplicada y pérdidas gestacionales recurrentes. La intensidad de estas asociaciones varía según la prueba utilizada y el contexto clínico.
Por ello, la fragmentación no debe interpretarse de manera aislada ni utilizarse para predecir con certeza si se producirá o no un embarazo.
¿Cuándo puede estar indicado estudiar la fragmentación?
La prueba de fragmentación no se recomienda como parte del estudio inicial de todas las parejas. La guía AUA/ASRM aconseja no solicitarla de manera rutinaria en la primera evaluación de la infertilidad masculina.
Sin embargo, las guías europeas consideran especialmente útil valorarla en situaciones como:
- Infertilidad de origen desconocido.
- Pérdidas gestacionales recurrentes.
- Fallos repetidos de reproducción asistida.
- Determinados casos de varicocele.
- Resultados aparentemente normales con dificultades persistentes para conseguir el embarazo.
- Presencia de factores capaces de incrementar el estrés oxidativo o el daño espermático.
Existen diferentes métodos para estudiarla, entre ellos SCD o Halosperm, TUNEL, SCSA y el ensayo Cometa. No todos miden exactamente lo mismo y sus puntos de corte no son directamente intercambiables.
Por eso, un resultado del 25 % obtenido con una técnica no tiene por qué significar lo mismo que ese mismo porcentaje obtenido con otra. Siempre debe interpretarse utilizando los valores de referencia del laboratorio y teniendo en cuenta el método empleado.
¿Qué son los anticuerpos antiespermatozoides?
Los espermatozoides se forman después de que el sistema inmunitario haya aprendido a reconocer las estructuras propias del organismo. Para evitar que sean identificados como extraños, permanecen protegidos por la denominada barrera hematotesticular.
Cuando esta barrera o la integridad del aparato reproductor se altera, el sistema inmunitario puede entrar en contacto con antígenos de los espermatozoides y producir anticuerpos frente a ellos.
Estos anticuerpos pueden adherirse a la cabeza, la pieza intermedia o la cola del espermatozoide. Dependiendo de su cantidad, tipo y localización, podrían interferir en:
- La movilidad espermática.
- El avance a través del moco cervical.
- La capacitación.
- La reacción acrosómica.
- La unión y penetración del ovocito.
También pueden provocar aglutinaciones, es decir, que varios espermatozoides queden unidos entre sí. No obstante, observar aglutinación en un seminograma no demuestra por sí solo que existan anticuerpos, ya que también puede aparecer por infecciones u otras causas.

¿Por qué pueden aparecer estos anticuerpos?
Su formación puede relacionarse con situaciones que alteran la barrera hematotesticular o exponen los espermatozoides al sistema inmunitario, como:
- Traumatismos testiculares.
- Orquitis, incluida la asociada a las paperas.
- Obstrucciones de los conductos seminales.
- Vasectomía o reversión de una vasectomía.
- Determinadas cirugías.
- Infecciones del aparato genital.
- Algunas enfermedades testiculares.
Sin embargo, la presencia de anticuerpos no siempre se traduce en infertilidad y la relación entre su porcentaje y la posibilidad de embarazo no es completamente uniforme.
Por este motivo, las guías actuales tampoco recomiendan solicitar anticuerpos antiespermatozoides a todos los hombres en la evaluación inicial. Su determinación debe reservarse para situaciones en las que el resultado pueda modificar el manejo.
Las pruebas más utilizadas son el test MAR y el test de inmunoesferas. La guía de laboratorio de la ASRM contempla su valoración especialmente cuando se observa una cantidad elevada de aglutinación espermática.
¿Qué factores pueden afectar a la calidad espermática?
Las alteraciones seminales, la fragmentación y los problemas funcionales rara vez dependen de una única causa. El resultado final puede reflejar la combinación de susceptibilidad genética, estado de salud, antecedentes médicos, entorno y hábitos.
Entre los factores que deben investigarse se encuentran:
- Varicocele.
- Infecciones o inflamación genitourinaria.
- Criptorquidia o antecedentes de testículo no descendido.
- Traumatismos, torsiones o cirugías testiculares.
- Alteraciones hormonales.
- Obstrucciones del aparato reproductor.
- Fiebre durante los meses previos.
- Enfermedades metabólicas, obesidad o diabetes.
- Tratamientos oncológicos.
- Exposición a radiación o sustancias gonadotóxicas.
- Consumo de tabaco.
- Consumo elevado de alcohol.
- Drogas recreativas.
- Uso de esteroides anabolizantes o testosterona.
- Sedentarismo.
- Exposición térmica testicular mantenida.
- Determinadas exposiciones laborales o ambientales.
El tabaquismo, la obesidad, la baja actividad física y un consumo elevado de alcohol se relacionan con una peor calidad espermática. Las guías europeas recomiendan abordar estos factores como parte del tratamiento del hombre con infertilidad.
También es fundamental advertir que la testosterona administrada desde el exterior no mejora la fertilidad masculina. Al contrario, puede frenar la estimulación hormonal del testículo y reducir intensamente la producción de espermatozoides. Su uso para tratar la infertilidad está contraindicado.
¿Se pueden mejorar los espermatozoides?
En muchos casos existe margen de actuación, aunque dependerá de la causa.
El primer paso no debería ser comprar un suplemento, sino realizar una valoración completa que permita identificar qué está ocurriendo.
1. Confirmar el resultado
Un seminograma alterado debe repetirse siguiendo correctamente las instrucciones del laboratorio y respetando el periodo de abstinencia indicado.
Siempre conviene comunicar si ha existido fiebre, infección, medicación nueva, consumo de testosterona o anabolizantes, exposición laboral relevante o una recogida incompleta de la muestra.
2. Realizar una valoración andrológica
El urólogo o andrólogo puede valorar los antecedentes, explorar los testículos, descartar un varicocele y decidir si son necesarias pruebas adicionales.
Dependiendo del resultado, pueden solicitarse hormonas, ecografía testicular, cultivos, estudios genéticos, fragmentación del ADN u otras pruebas específicas. Las guías europeas recomiendan una valoración hormonal en los casos de oligozoospermia y azoospermia, y estudios genéticos en determinadas alteraciones graves.
3. Tratar la causa cuando sea posible
No se aborda de la misma manera un varicocele, una infección, una obstrucción, una alteración hormonal, una exposición tóxica o un problema genético.
Tratar la causa identificada ofrece una estrategia mucho más precisa que intentar corregir únicamente el número final que aparece en el informe.
4. Revisar los hábitos durante un periodo suficiente
La formación completa de un espermatozoide dura aproximadamente 74 días, a los que se añade su maduración posterior. Por eso, los cambios realizados hoy no suelen reflejarse inmediatamente en el seminograma. Generalmente se necesita un periodo cercano a tres meses antes de valorar la evolución.
Durante ese tiempo puede ser necesario trabajar sobre:
- Alimentación.
- Peso y salud metabólica.
- Actividad física.
- Descanso.
- Consumo de tabaco y alcohol.
- Estrés mantenido.
- Exposición a tóxicos.
- Temperatura testicular.
- Frecuencia eyaculatoria.
- Adherencia al tratamiento médico.
5. No tomar antioxidantes sin individualizar
El estrés oxidativo es uno de los mecanismos más relacionados con el daño espermático, pero esto no significa que todos los hombres necesiten la misma combinación de antioxidantes.
Los estudios ofrecen resultados contradictorios. Algunas investigaciones han observado mejoras, mientras que otras no han encontrado beneficios claros sobre el semen, la integridad del ADN o la tasa de recién nacidos vivos. Las guías europeas no recomiendan tratar de forma rutinaria toda infertilidad idiopática con antioxidantes.
Una suplementación excesiva o mal planteada tampoco es inocua. La pauta debe adaptarse a la historia clínica, la alimentación, las analíticas, la medicación y las necesidades reales de cada persona.
6. Valorar la frecuencia eyaculatoria
En determinados hombres con fragmentación elevada, reducir el periodo de abstinencia o utilizar una segunda eyaculación puede disminuir el tiempo durante el que los espermatozoides permanecen expuestos al ambiente oxidativo del aparato reproductor.
No obstante, esta estrategia puede reducir el volumen y el número total de espermatozoides. Por ello, debe planificarse según el seminograma, el tipo de tratamiento y las indicaciones del laboratorio o de la clínica de reproducción.
7. Adaptar la técnica de reproducción asistida cuando sea necesario
Cuando las medidas previas no son suficientes, el equipo médico puede valorar una inseminación, una fecundación in vitro, una ICSI o técnicas específicas de selección espermática.
En casos seleccionados se utilizan procedimientos como columnas de anexina, unión al ácido hialurónico o sistemas de microfluidos. Sin embargo, reducir la fragmentación de la muestra seleccionada no garantiza necesariamente una mejora en el embarazo o en los nacimientos, por lo que la indicación debe individualizarse.
En hombres con fragmentación muy elevada y fallos repetidos, también puede plantearse en situaciones concretas el uso de espermatozoides testiculares para ICSI. Las guías europeas consideran todavía experimental esta estrategia porque faltan ensayos amplios que confirmen su beneficio.
No debemos dejar al hombre fuera del proceso
Cuando aparece una dificultad para conseguir el embarazo, no se trata de buscar culpables.
Un resultado seminal alterado puede generar miedo, vergüenza, culpa o sensación de fracaso. Sin embargo, la calidad espermática no define la masculinidad de nadie y tampoco determina por sí sola el futuro reproductivo de una pareja.
Lo importante es estudiar correctamente el caso, comprender qué parámetros están alterados, identificar las posibles causas y actuar sobre aquello que sí puede modificarse.
Un seminograma no es una sentencia.
Una fragmentación elevada no significa que el embarazo sea imposible.
La presencia de anticuerpos antiespermatozoides tampoco debe interpretarse sin conocer su porcentaje, localización, repercusión y contexto clínico.
Son piezas de un conjunto mucho más amplio.
¿Cómo puede ayudar FertilityBiology?
En FertilityBiology trabajamos de forma complementaria al seguimiento médico para ayudar a la pareja a comprender los resultados y convertir toda esa información en un plan organizado.
Durante el acompañamiento revisamos aspectos como:
- Los antecedentes y las pruebas realizadas.
- La alimentación y la disponibilidad de nutrientes.
- El descanso y el estrés.
- La salud metabólica y digestiva.
- La actividad física.
- El consumo de alcohol o tabaco.
- La exposición a determinados factores ambientales.
- Los productos utilizados en el entorno cotidiano.
- La adherencia al tratamiento y la evolución durante aproximadamente 90 días.
Cuando se utiliza un test epigenético, sus resultados tienen una finalidad orientativa y de promoción del bienestar. No diagnostican un varicocele, una infección, una fragmentación espermática elevada ni anticuerpos antiespermatozoides, y no sustituyen el seminograma, las pruebas de laboratorio ni la valoración de un urólogo, andrólogo o especialista en reproducción.
El objetivo es unir la información médica con los hábitos y el contexto de la pareja para priorizar los cambios que realmente tienen sentido.
Porque el factor masculino también cuenta.
Y abordarlo a tiempo puede evitar que la mujer cargue sola con todo el peso del proceso, ofrecer nuevas respuestas y ayudar a la pareja a tomar decisiones con mayor conocimiento y confianza.
¿Habéis recibido un seminograma alterado o un resultado de fragmentación espermática y no sabéis por dónde empezar?
En FertilityBiology podemos ayudaros a comprender las pruebas, revisar los factores modificables y organizar un acompañamiento personalizado durante los próximos 90 días.
Descubrir los programas de FertilityBiology
Este contenido tiene una finalidad educativa y no sustituye el diagnóstico, tratamiento o seguimiento de profesionales sanitarios especializados.
Fuentes científicas consultadas
- Organización Mundial de la Salud: información y guía sobre infertilidad.
- Manual de la OMS para el examen y procesamiento del semen humano, sexta edición.
- Guías europeas de salud sexual y reproductiva: infertilidad masculina.
- Guía AUA/ASRM para el diagnóstico y tratamiento de la infertilidad masculina, actualizada en 2024.
- Orientación de laboratorio de la American Society for Reproductive Medicine.

